
Además de las condiciones impuestas, aunque privilegiadas, por la naturaleza, trabajamos día a día para optimizarlas, con el fin de obtener la mejor uva. La que dará forma y sabor a cada uno de nuestros vinos. Se trata de un trabajo “en equipo” con la naturaleza, en el que los factores climáticos participan de una forma activa y natural. Nosotros hacemos el resto...
El camino que seguimos, no es quizás el más sencillo, pero sí es el más respetuoso con el medioambiente. Por ello no utilizamos herbicidas. En vez de ello, realizamos un trabajo manual y mecánico en todo el proceso de desborre, deshojado y eliminación de exceso de carga que la viña pueda padecer. Un trabajo que requiere tiempo y que eleva el coste pero que, a cambio, protege el medioambiente y contribuye a mejorar la calidad de la uva.
El sistema utilizado de conducción también es fruto de un trabajo en equipo con la naturaleza. Se trata de un sistema en espaldera móvil que nos permite aprovechar las horas de sol que tenemos en Mallorca y controlar la humedad de las hojas y racimos. De esta forma podemos optimizar el microclima en el interior de la planta y reducir considerablemente los tratamientos fitosanitarios. En años extremadamente secos, utilizamos el sistema de riego por goteo, que aporta la cantidad precisa de agua, enfocado a aumentar la madurez fenólica de la uva sin aumentar la cantidad.
Y es así como de nuestras 12 hectáreas de tierra y de nuestro trabajo diario, obtenemos aromas y matices propios, que no sólo identifican a cada uno de nuestros vinos, sino que también nos identifican a nosotros: a Vinyes i Bodegues Miquel Oliver.